El Santuario de Javier es un espacio donde es posible que el hombre de hoy, de ayer y del mañana reciba una Buena Noticia que le ayude a seguir el camino de la Vida. Cada año Javier abre sus puertas a millares de hombre y mujeres, cristianos y no cristianos, venidos principalmente de España, Francia, Italia, Alemania, Estados Unidos y Japón.

Ante este acontecimiento brota la pregunta: ¿Qué buscan, qué esperan los peregrinos y los turistas religiosos que llegan a Javier? La mayor parte de ellos buscan un encuentro personal con Dios misericordioso y bondadoso al que invocan con distintos nombres, según su creencia. En este sentido, podría decirse, que Javier es un lugar privilegiado de evangelización, un espacio de reconciliación, consuelo y esperanza, además de un conjunto de arte, historia y cultura.

El Santuario está constituido por la Basílica, el Castillo con el Museo, el Centro de Espiritualidad (Casa de Ejercicios, Centro Juvenil y Albergue Juvenil), Aula Francisco de Jasso, el archivo de Shurhammer y la Parroquia de la Anunciación en la que Francisco fue bautizado.